Problemas con el alcohol

Problemas con el alcohol

Cualquier hábito del que en exceso se puedan derivar situaciones tóxicas pueden generar graves problemas de pareja.

El consumo de bebidas alcohólicas en España es legal, limitado en cuanto a edades y lugares de consumición, pero en definitiva legales.

Socialmente es muy frecuente el consumo en comidas, cenas, reuniones e incluso el consumo individual.

Si el consumo es moderado, como todo en la vida, no pasa nada.

El problema es entender que el consumo en exceso es algo normal o incluso algo de moda.

Adolescentes se están criando con la moda del denominado «botellón» uniendo el consumo de alcohol con otro sin fin de sustancias estupefacientes.

Esto es una realidad y por ello no debemos de sorprendernos de que existan parejas en las que se haya traspasado la moderación y existan verdaderos conflictos por el abuso del consumo.

Normalmente en parejas consolidadas y matrimonios se intenta confeccionar un proyecto común.

Mantener ese proyecto con una persona que abusa de la bebida puede ser imposible.

El alcohol no es malo en si mismo, reiteramos que lo malo es el consumo.

Existe la adicción al alcohol y es muy grave. Afecta no sólo a la persona que la padece sino además a todo el entorno, principalmente a la pareja.

Cada caso es muy diferente pero habrá que valorar si se puede mantener y sostener la relación, o no.

Desde nuestro punto de vista hay dos cuestiones básicas: En primer lugar que el miembro de la pareja que tiene un problema con el alcohol lo reconozca y acepte, y la segunda que toma la firme decisión de superarlo y se deje ayudar.

Aceptar el problema con la bebida:

Todo problema necesita la conciencia de la persona que lo sufre.

Tomar un par de cervezas o unos vinos puede ser normal. Un cubata o copa… etc, pero ello no debería de afectar a la vida de la persona y es ahí donde radica el problema.

Existen personas con hijos que son responsables de los mismos estando afectados por el alcohol, también personas que conducen bebidos, que trabajan condicionados por el consumo alcohólico y por otras sustancias.. ese sí es el problema.

Persona que eluden sus responsabilidades supone que los esfuerzos conjuntos del matrimonio puedan frustrarse y no valer para nada.

Lo primero es que la persona no entienda que lo que le ocurre es algo normal o justificado, en los casos en los que suponga un problema, el primer paso es que la propia persona lo acepte.

Tal vez después de beber una copa se pierde la vergüenza, se tiene una actitud más social.. etc, pero eso puede estar bien puntualmente y siempre bajo control.

El problema es cuando no se controla y lo que hace y dice no es lo que le gusta a la otra persona y se siente mal.

Podemos querer a una persona en su estado normal, pero tal vez cuando esta ebria no nos guste y se debe de aclarar si esa situación es reconducible o no para no hacer sufrir con el problema a las personas que queremos y nos quieren.

Buscar ayuda para superar el alcoholismo:

Se necesita tanto buscar activamente ayuda como aceptar la ayuda de terceros. Tanto de terceros y profesionales como la de nuestro entorno, amigos y por supuesto familia.

No sólo debemos de reconocer el problema sino tener la actitud de superación, no «echarse a morir» como se suele decir, no resignarse sino coger fuerza y luchar junto a todo el apoyo que sea posible.

Lo primero es luchar por uno mismo y por la persona que queremos.

Cuando no es viable la relación matrimonial lo mejor será aceptar la necesidad del divorcio y tratar de proponerlo a la otra parte y que se pueda gestionar de mutuo acuerdo.

Divorcio por alcoholismo

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